jueves, 7 de julio de 2016


SSCC
I. Salas González 
IV° Diferenciado
01/08/2015
Prof. Carolina Campos 

Los del otro envase

            El término heteronormatividad[1] fue creado por Michael Warner en mil novecientos noventa y uno, y se define como el conjunto de normas impuestas por la sociedad para normalizar la sexualidad con el objetivo de dividir a hombres y mujeres en dos categorías distintas. Además, el concepto hace referencia al heterosexismo[2], el cual supone que todas las personas son por defecto heterosexuales, y además, que esta orientación es superior a cualquier otra existente.
Lo anteriormente mencionado es importante para comprender uno de los principales motivos por los cuales la transexualidad binaria no es aceptada actualmente en Chile, ya que al tratarse de una condición humana donde la identidad percibida por el individuo se disocia del género anatómico, escapa a las reglas impuestas y se define como «anormal» o incluso como «grotesco». De esta manera, se establece la siguiente interrogante: ¿es posible que el sujeto construya una verdadera identidad sexual si al dejarse influir por variables socioculturales y por ende, por la heteronorma, se reprime a sí mismo? Esta cuestión se complementa indirectamente con el libro Metamorfosis del autor Franz Kafka, pues a pesar de que este no hace referencia concreta al problema de la transexualidad o al establecimiento de una identidad, sí relata como la vida de una persona pierde gran parte de su calidad al encontrarse atrapado en un cuerpo que no siente como propio, incluyendo el rechazo que esto implica al verse expuesto frente a una comunidad que lo cataloga como fuera de lo común al no seguir las normas impuestas. De tal manera que el análisis dispuesto a continuación pretende dar respuesta a la problemática planteada.

 Los estándares y sus consecuencias

Actualmente, lo que la sociedad propone y establece como normalidad, es la unión inseparable entre el «sexo biológico» y el «sexo psicológico», los cuales se determinan por los genitales y por la identificación a través de la vivencia individual respectivamente. De acuerdo a esto, se encierran los conceptos de hombre y mujer en círculos limitados, los cuales se conocen como estereotipos de género y aluden a la creencia de los roles que cada sexo debe ejercer dentro de la sociedad. Esto impide la libertad para formar una identidad sin restricciones que no deba necesariamente obedecer a estos dogmas, es decir, restringe el derecho a definirse sin recurrir a los extremos para que así pueda aparecer el intercambio entre variables que —debido a la normatividad heterosexual y lo explicado anteriormente— están reducidas exclusivamente a uno de los dos géneros, o sea, que lo expreso como común para la mujer, también se pueda instaurar como natural para el hombre y viceversa. En otras palabras, que sea posible que un individuo de identidad masculina, pueda identificarse a sí mismo como alguien sensible, sin que se le sea discriminado o rechazado.
La principal consecuencia de lo anterior, es la creación de estereotipos poco saludables que invalidan al sujeto cuando este intenta salirse de la norma, por lo cual debe forzarse a vivir de una manera predeterminada que a menudo causa infelicidad y descontento; tal es la demostración del protagonista del libro —ya mencionado— Metamorfosis, pues este obtiene el rechazo por parte de sus más cercanos al transformarse en un insecto sin que se le pregunte previamente y sin darle posteriormente la posibilidad para expresar su inconformidad, quedando atrapado en una atmósfera de total incomprensión. Es así como se denota que el único camino para adoptar una identidad diferente a la catalogada como normal es riesgoso puesto que implica enfrentarse a lo que ha sido determinado con la mayoría, exponiéndose no solo al rechazo, sino que también a las carencias afectivas y en algunos casos, a la violencia. De tal forma que, si la heteronorma no es derribada, el individuo no logrará definirse completamente, adoptar una identidad adecuada, alcanzar la plenitud o convivir en sociedad de manera justa, ya que continuará en la represión a sí mismo y a su vez colaborará en la tiranía de la determinación, marcando aún más los límites entre los significados de “hombre” y “mujer”.

 Adiós a la norma

Profundizando en lo que se ha tratado con anterioridad, si paulatinamente se eliminasen los estereotipos de género hasta que fuesen inexistentes, el derecho a la identidad no se vería restringido por ninguna clase de variable, ya que si los genitales dejasen de considerarse como el elemento principal de la diferenciación entre hombres y mujeres, no solo otros elementos biológicos (tales como la contextura o la presencia de hormonas) dejarían a su vez de interferir sino que también se eliminaría el heterosexismo, pudiendo dar paso a la convivencia de una o más orientaciones sexuales dentro de una misma comunidad.
Ahondando en la explicación, si al varón se le dejase de reconocer por su sexualidad y los respectivos efectos de las hormonas, este podría otorgarse a sí mismo rasgos que actualmente se consideran solo como femeninos (como por ejemplo la preocupación por las tareas del hogar o la sensibilidad emocional) y darse a conocer con total seguridad, pues no existiría discriminación de ningún tipo. Además, al priorizarse la identidad personal, se dejaría de obligar al hombre transexual a someterse a cirugías de reasignación de sexo o terapias de reemplazo hormonal con el fin de buscar aceptación.
Por otro lado, si a la mujer se le desligara de sus genitales, no volvería a ser limitada a sus capacidades de fertilidad, por lo que dejaría de perder la calidad de persona al volverse madre y sería considerada un ser completamente independiente en iguales condiciones que su contraparte masculina, lo cual no solo la beneficiaría en términos sociales, sino también laborales, puesto que al no estar reducida a la crianza de los niños y las tareas del hogar, se apreciaría verdaderamente el potencial femenino y se dejaría de discriminar a aquellas mujeres que toman la decisión de no ser madres, como también a aquellas que continúan ejerciendo su vocación aun cuando han tenido hijos. De tal forma, que las consecuencias vigentes del establecimiento de estándares femeninos, como la brecha entre las remuneraciones de hombres y mujeres o la tendencia masculina a la ocupación de cargos de alta importancia, acabarían completamente.
Para finalizar, si la norma ya no estuviese, se fomentaría la búsqueda de la identidad personal, es decir, la búsqueda de todos los elementos en los que uno pudiese reconocerse a sí mismo. Por lo que los individuos transexuales no serían discriminados y no deberían estar en una lucha constante con todo su alrededor, lo cual hubiese cambiado en su totalidad la historia de Metamorfosis, pues la calidad de vida del protagonista no habría empeorado de manera tan drástica al contar con el apoyo de sus cercanos.

Para ser, hay que no ser

Volviendo al inicio, ¿es posible que el sujeto construya una verdadera identidad sexual si al dejarse influir por variables socioculturales y por ende, por la heteronorma, se reprime a sí mismo? La respuesta, como se ha demostrado, es no; puesto que mientras existan los estándares, la sociedad no será capaz de integrar a los individuos que no obedezcan a los estereotipos impuestos. Se continuará en la focalización de la sexualidad como elemento representativo principal de lo definido como hombre y mujer, y no se tomarán en cuenta las vivencias personales. Por lo que, tal como ocurrido en la obra a la que se ha hecho alusión, la calidad de vida de las personas que se rehusaran a caer en los límites de la heteronorma, empeoraría progresivamente hasta hacerse prácticamente inviable. 
Si la realidad en Metamorfosis, hubiese sido diferente a la expuesta, el protagonista no se hubiese sentido perdido en su totalidad y no hubiese tenido la necesidad de esconderse en un comienzo. Habría podido recurrir a la ayuda de sus familiares e incluso podría haber llegado, a través de la experimentación, a una conformidad con su nuevo estado con el que pudiese identificarse más.
De tal forma, que se llega a la conclusión de que, sin la eliminación de lo que se conoce como la heteronorma, no será posible de ninguna forma, llegar a la realización completa del individuo y por tanto, no será posible que este viva en plenitud, alcance índices altos de felicidad, conviva con otras personas en armonía o se deje de reprimir a sí mismo.
           



 Bibliografía
- Rodríguez, E. (2010). La metamorfosis. Agosto 04, 2015. Disponible en: http://resumendelibros.blogspot.cl/2010/05/la-metamorfosis.html

- Rubin, G., & Burgos, D. (2012). Concepto heteronormatividad. Agosto 04, 2015, de Bloque alternativo de revolución sexual. Disponible en:

- Anónimo. (2010). Identidad Sexual. Agosto 04, 2015, de Vamos a crecer. Dospinible en: http://www.msal.gov.ar/vamosacrecer/index.php?option=com_content&id=691:identidad-sexual&Itemid=344&activarEdad=0

- Kafka F. (1915). La metamorfosis. Imperio austrohúngaro: Kurt Wolff.

Pauta de Revisión: Ensayo
Nombre: I. Salas González
ASPECTOS A EVALUAR
Destacado
Bueno
Regular
Deficiente
Título
4
3
2
0
Tesis o Hipótesis
6
5
1
0
Estructura básica del ensayo
4
3
1
0
Relación de ideas
6
4
2
1
Relación concepto literatura e identidad
8
6
3
0
Análisis y reflexión
8
7
3
0
Fuentes
6
5
3
1
Variedad léxica
6
5
3
1
Formalidad
4
3
2
1
Responsabilidad  y proceso
4
2
0
Puntaje ideal: 56
PUNTAJE TOTAL
55
Nota: 69



[1] Michael Warner, Introduction: Fear of a Queer Planet, University of Minnesota Press, Minneapolis, 1991.
[2] Esdras Catari, Heterosexismo y Heteronormatividad Parte I, 2010.


 [C1]No cumpliste con el proceso en clases.