Universidad Alberto Hurtado
Pedagogía en Lenguaje y
Comunicación
Seminario de Poéticas de
Ruptura
Prof. Ana María Baeza
Carolina Campos
“El lugar sin límites” y el conflicto entre
masculino y femenino
En este ensayo abordaremos
un tema que ha sido objeto de estudio en estos últimos tiempos, es decir, nos
referimos a la mujer, a su rol como sujeto dentro de la sociedad; veremos cómo
universalmente es tratada como una figura subordinada. Sin embrago
enfatizaremos, contrastándola con la figura masculina, basándonos en el rol que
debe y cumple el sujeto masculino dentro de la sociedad, ¿Qué sucede cuando un
hombre se comporta atentando contra su masculinidad, y se asemeja más a lo
femenino? Para contestar esta interrogante es que nos basaremos en Simone de Beauvoir,
“El segundo sexo”, argumentando con los postulados de esta autora, respondiendo
qué significa una mujer subordinada, y como Beauvoir plantea un concepto nuevo
dentro del rol que juegan en la construcción de género. Para ver lo masculino
tomaremos al autor Robert Connell y su texto “La organización social de la
masculinidad”. Una vez visto todo el material conceptual, es que lo veremos
aplicado a una obra literaria en particular: “El lugar sin limites” de José
Donoso. Para entender bien todo lo que en este escrito se plantea, junto con
los dos autores anteriormente nombrados, es que lo complementaremos con los
postulados de Sigmund Freud, sobre el deseo, las fantasías entre otros.
Primero
que todo, Simone de B. nos habla de lo femenino y lo
masculino como dos conceptos que se anteponen, dos elementos que reflejan a la
mujer y al hombre en posiciones diferentes y jerarquizadas, es decir, lo
femenino esta siempre subordinado a lo masculino, puesto que la mujer siempre
ha sido considerada como el otro, como lo particular, como el subordinado y
sometido hacia algo superior, que es precisamente lo masculino. En el texto de
Beauvoir, se desarrolla la noción de lo masculino en directa relación al hombre
el cual es lo universal, absoluto; si la mujer es el Otro, el hombre es el Uno.
Es aquí donde encontramos un concepto muy utilizado por esta autora, el que
corresponde a la Otredad para referirse principalmente a las mujeres, tomando
en cuenta que la mujer es considerada como lo otro en oposición a lo Uno que es
el hombre, (absoluto, esencial y universal). “La mujer se determina y se
diferencia con relación al hombre, y no este con relación a ella; la mujer es
lo inesencial frente a lo esencial. El es el Sujeto, él es lo Absoluto; ella es
el Otro.” (Beauvoir 4)
Esta
otredad se explica por la subordinación de la mujer hacia el hombre, es decir,
como ella es considerada el otro, esta subordinada a lo absoluto. Uno de los
principales argumentos que esta autora entrega para entender estas definiciones
de otredad, y universalidad del hombre es que biológicamente se cree que la
mujer es subordinada por el hecho de tener ovarios y útero, en donde la mujer
cumple la función de recibir los espermios que el hombre entrega, por lo tanto
ella biológicamente tiene que esperar a que el hombre deposite a su parecer y
satisfacción. De esta base nació la construcción de género y su correspondiente
subordinación.
Otro
argumento que ella utiliza para definir el concepto de otredad, es que el
hombre cuando se refiere a si mismo no lo hace diciendo que es un hombre porque
él ya lo sabe pues tiene internalizado que es absoluto, que es el Uno, por lo
tanto no necesita hacer hincapié en esta diferencia. En cambio, la mujer cuando
se refiere a sí misma lo hace diciendo redundando en que ella es mujer, pero no
puede evitarlo pues tiene la necesidad de decirlo, de marcarlo.
Según
lo que hemos definido hasta ahora la trascendencia corresponde a lo que
trasciende, a lo que es universal, que relacionándolo con el texto de Simone de
B. corresponde a lo masculino, es decir al hombre, porque es este el Absoluto,
el Uno y el universal que trasciende en el tiempo y en lo público.
Por
otro lado la inmanencia corresponde netamente a lo femenino, puesto que se
define como lo opuesto a o exterior, por lo tanto es interior, se desenvuelve
en lo privado, al igual en donde se clasifica a la mujer, que ella se tiene que
desenvolver en la casa, en lo privado, porque allí esta su lugar, porque como
es el otro, y biológicamente esta hecha para esperar y ser subordinada al
hombre, el hogar y la crianza es su primordial función. Es por esto que el
término filosófico de inmanencia se puede relacionar con el concepto de
femenino y otredad, y que es lo que principalmente apunta esta autora que no
hay nada biológico que determine esta subordinación, y si el hombre es
considerado como lo universal y lo absoluto es porque mal interpretaron los
ciclos biológicos de la mujer en beneficio de él, y tan solo es una
construcción de género tan arraigado culturalmente que es algo difícil de
extraer del inconsciente colectivo, ya que hasta el día de hoy tales conceptos
como inmanencia y trascendencia se siguen relacionando a lo femenino y
masculino respectivamente, al hombre como lo universal y a la mujer como el
otro, particular y privado, de lo cual solo se puede explicar que es una
concepción errada para definir tan binariamente lo que es femenino y
masculino.
Bibliografía
-
Beauvoir,
Simone. “El segundo sexo”. Séptima edición. Trad, Juan García Puente. Buenos
Aires, Argentina: Debolsillo, 2013.
-
Connell,
Robert. “La organización social de la masculinidad”. Madrid, España: Morata,
1997.
-
Donoso, José. “El lugar sin límites”. México,
México, D.F: Editorial Joaquín Mortiz, 1966.
-
Freud
Sigmund. “Obras Completas” Volumen 9: El delirio
y los sueños en la Gradiva de W. Jensen y otras obras. Buenos Aires,
Argentina: Amorrortu, 1982.