jueves, 27 de julio de 2017

Les comparto un excelente ensayo del año 2016

SS.CC
I. Torrejón Satorres
IV° Diferenciado
08/07/2016
Profesora Carolina Campos G.

Trinidad apego-autoestima-inserción en literatura latinoamericana

A lo largo de los últimos años nos hemos visto envueltos en el boom de las noticias, reportajes y estudios que relacionan apego en la infancia con la autoestima en la adolescencia, y a su vez la autoestima con la cantidad de delitos cometidos en la vida adulta. Como bien se sabe el ser humano es un conjunto de emociones, sentimientos, pensamientos y experiencias, estando ésta última basada en la historia personal de un individuo, pues es la historia personal la cual nos permite mostrarnos felices tras haber conocido la tristeza, es la historia personal la que nos obliga a ser cautelosos tras sufrir un accidente, y es esta misma historia la cual dicta las pautas de nuestro comportamiento futuro.

La historia personal comienza en la niñez, donde se aprende el funcionamiento del mundo, de la comunidad y del interior. Es el apoyo de los familiares y seres queridos la clave para un desarrollo íntegro futuro, tanto a nivel social como a nivel intrapersonal. Es debido a esto que muchas veces “Los jóvenes que provienen de familias disfuncionales sometidas a estrés y que fracasan en la escuela, sobre todo cuando viven en un vecindario con altos índices de criminalidad, tienen una enorme posibilidad de convertirse en delincuentes, así como de mostrar un nivel bajo de autoestima. Esto, adicionalmente afecta al concepto que tienen de ellos mismos y al desarrollo de su identidad. Frecuentemente manifiestan conductas antisociales como el abuso de sustancias, la promiscuidad sexual y el someterse a acciones riesgosas(Werner Wilson, 300-13).

Pero, ¿en qué se relacionan los niveles de autoestima y la afectividad? En primer lugar se deben comprender los conceptos para entender las implicancias y repercusiones de esa relación. Mientras que la afectividad se define como el conjunto de estados y tendencias que el individuo vive de forma propia e inmediata, que influyen en toda su personalidad y conducta, especialmente en su expresión, y que por general se distribuyen en términos duales, como placer-dolor, alegría-tristeza, agradable-desagradable, atracción-repulsión, etc. (polaridad). (Gastó-Ferrer. 100-5), la autoestima se define según de Mézerville (25) como la apreciación de sí mismo configurada por factores tanto internos como externos. Entiendo por factores internos, los factores que radican o son creados por el individuo-ideas, creencias, prácticas o conductas. Se entiende por factores externos los factores del entorno: los mensajes transmitidos verbal o no verbalmente, o las experiencias suscitadas por los padres, los educadores, las personas significativas para nosotros, las organizaciones y la cultura.

De lo anterior se puede inferir que las experiencias infantiles vividas en el ambiente familiar y social guardan relación con la autoestima en etapas más avanzadas de la vida del sujeto, lo cual claramente tendrá impacto significativo en la adultez. Por lo mismo se puede entender la trinidad apego-autoestima-integración social como un mecanismo fundamental en el desarrollo de una persona íntegra, donde cada concepto actúa como un engranaje indispensable que permite el avance del individuo, y que determina por tanto las conductas que irá adquiriendo el sujeto a lo largo del proceso de madurez; y más aún, esta trinidad simboliza el camino que seguirá una persona a lo largo de su vida, con el apego en la niñez como pilar, la autoestima en la adolescencia como el punto de inflexión y la adultez como la culminación de todas las experiencias obtenidas a lo largo de los dos períodos más importantes de desarrollo humano. De una forma más simbólica podemos entender la vida como un laberinto de dos entradas: la entrada de aquellos quienes nacen en el seno de una familia que les brindará apoyo y amor, y la entrada de aquellos ignorados por su entorno familiar.

Este laberinto ha sido plasmado en la literatura latinoamericana por diversos autores, quienes basan sus obras en entornos conflictivos, con presencia de drogas, violencia y desigualdad; y que, sin embargo, tienen desenlaces muy variados que van desde la superación de todos los obstáculos, hasta la ejecución de suicidio por parte de sus protagonistas. Todas esas decisiones tienen como elemento común y factor de cambio de situaciones un único origen: La familia.

Se puede tomar como ejemplo de la primera entrada al laberinto a Zezé, protagonista de la obra “Mi planta de naranja – lima” del brasileño José Mauro de Vasconcelos, quien a su corta edad debe enfrentar las asperezas de la pobreza, desigualdad y la desgracia que supone tener un padre pobre (De Vasconcelos, 28). Pese a vivir en una de las favelas más pobres de Brasil, Zezé jamás incurre en la vida delictual, pues sus hermanos Lalá, Godóia y Totoca lo educan, su amigo Manuel Valadares lo escucha y su tío Edmundo lo aconseja. De esta manera, De Vasconcelos logra conciliar una infancia feliz y un entorno amenazador, con un protagonista de cinco años que se empeña día a día en ser un modelo a seguir para su hermano menor, Luis. Zezé encarna a la perfección la superación de los problemas financieros y emocionales, gracias a la red de seguridad que ofrece su familia, compuesta por personas trabajadoras, que pese al cansancio físico del día se empeñan en encontrar tiempo para encaminar los pasos del integrante más joven de la familia. “Mi planta de naranja – lima” está narrada por el Zezé adulto, quien a sus 48 años recuerda nostálgico y agradecido a sus seres queridos, quienes le brindaron la oportunidad de ser un hombre mejor.  ¿Pero qué pasa cuando la familia no se encuentra durante los primeros pasos del niño?

Se sabe que el ser humano necesita nutrimentos biológicos para crecer sano, pero ahora también está comprobado que necesita de nutrimentos afectivos para tener un desarrollo óptimo (Linares, 1996). Si uno de esos elementos esenciales falla o, en su defecto, no se presenta, es casi imposible el desarrollo pleno del individuo en cuestión, lo que da inicio a la segunda entrada al laberinto de la vida, la de los niños y niñas que crecen sin apego familiar. Un ejemplo literario de esta situación viene siendo “La sangre y la esperanza” del autor chileno Nicomedes Guzmán, quien a través de esta obra muestra la desigualdad chilena, y el impacto de hogares rotos en menores de diez años. A lo largo de las páginas se cuenta la historia de Enrique, el cual es observador inocente de las atrocidades cometidas por sus amigos y familiares, quienes sólo buscan sobrevivir. Padres alcohólicos, niñas violadas, adolescentes dando a luz en las calles a sus hijos bastardos conforman el panorama cotidiano del pequeño Enrique, quien en más de una ocasión se ve envuelto en actos vandálicos que afectan su salud emocional y mental. Pierde a su amigo Zorobabel asesinado por un niño de doce años quien lo elimina de su camino para conseguir su puesto de trabajo y algo más de  comida. Su hermana Elena trabaja día y noche para que no le falte comida a su hermanito, sin embargo no es capaz de pasar tiempo con él. Su amor de infancia, Emilia, es violada día tras día por su padrastro alcohólico, quien finalmente es asesinado. Su amiga, Antonieta, de quince años se prostituye por unas monedas para poder dormir en un edificio herrumbroso. En la historia de Enrique, rige la ley del más fuerte.

Al pasar a la adolescencia el ser humano busca encontrar su verdadera identidad, su “yo – interior”, el cual como hemos dicho antes se basa en gran parte en la autoestima y en la necesidad de encajar en el entorno. ¿Qué pasará con los niños abandonados a su suerte en este período de descubrimiento personal? ¿Qué pasará con un Enrique Quilodrán?  Tal y como explica Boris Cyrulnik (8):
 Algunos niños ya tienen demasiado asimilado el mecanismo de defensa a través de la delincuencia para dejarse llevar por el placer de la integración. Esos jóvenes delincuentes de ahora no eran los que habían padecido más agresiones físicas, sino más bien los que antes habían adquirido un apego inseguro, de evitación o ambivalente”.  
Con lo anterior en mente, se puede afirmar que un niño inseguro será un adolescente inseguro, que buscará integrarse al entorno en el que vive a costa de su integridad moral y su honradez. Un ejemplo bastante gráfico de esta situación se encuentra presente en “Ciudad de Dios”, película brasileña en la cual un joven, Rocket, se ve inmerso en el mundo de las drogas y el alcohol. Es fácil entender que Rocket no participa en ese medio por diversión o atracción a lo delictual, sino que lo hace para sentirse uno con el entorno, para encajar en el grupo de jóvenes de su misma edad que se dedican a actividades de esa índole en una de las favelas más peligrosas de Brasil, en la cual el lema es “¿Crees que puedes ganar dinero trabajando? Adelante.”(2002). La frase anterior nos deja entrever la desesperanza que reina en un ambiente de pobreza, donde el trabajo duro es un mito y la satisfacción personal se obtiene a través del dinero fácil y la apariencia vistosa. ¿No es eso acaso una señal inequívoca de un ser humano con baja autoestima? ¿Acaso ese Enrique Quilodrán encuentra la aprobación a sí mismo en obtener dinero y generar miedo?

La adultez es la culminación de todas las etapas de desarrollo anteriores, es la identidad final de un ser humano, la cual fue construida a través de las experiencias vividas y las decisiones tomadas. Por lo tanto debemos entender el ser adulto como la etapa que surge de las condiciones ambientales que vivió el sujeto, es decir, que la adultez no es una etapa de desarrollo como tal, puesto que se basa tanto física como emocionalmente en las dos etapas previas, niñez o infancia, y adolescencia. Es debido a esto que a nivel introspectivo un adulto es incapaz de generar cambios por sí mismo, porque el hacerlo significa un retroceso en su proceso de maduración, significa un intento de “re – criarse”, de limar las asperezas que se vivieron durante el tramo anterior. En un adulto equilibrado física y psicológicamente podemos encontrar un apego adecuado durante la primera etapa de vida, distinguiéndose por el control que logra esta persona sobre su vida sentimental y afectiva, su seguridad a la hora de afrontar la vida y su forma de dar solución a los problemas sin incurrir en delincuencia o actos violentos de ningún tipo.

Sin embargo, a un adulto que tuvo una infancia difícil, ¿se le puede pedir lo mismo? Diversas investigaciones dictan que no, pues no se le puede exigir algo a una persona que no tuvo tiempo de desarrollarlo:
"Un niño, un joven que no fue educado con estimulación temprana, con amor, que no fue educado en un entorno saludable, es muy difícil que pueda en un futuro tener esa capacidad de distinguir, incluso de sentir distintas emociones. El cerebro es la etapa en la que alcanza su mayor desarrollo y si no lo tiene, será más difícil cuando sea grande" (Hernández, 5-6).
Es por esta razón que varias entidades criminológicas consideran como perfil de un delincuente un bajo nivel educativo y una alta tasa de desempleo en la comunidad en la cual están insertos, siendo, por lejos, el componente más importante de esta mezcla trágica, el haber formado parte de una familia violenta o disfuncional (Richard, 13-15).

¿Será posible erradicar la delincuencia atacando las malas conductas familiares? Múltiples estudios demuestran que sí, que a través de la escolarización temprana (Reynolds, 2010) y la prevención de violencia escolar (Crooks, 172-80) tienen fuerte incidencia en la disminución de los delitos cometidos en períodos más avanzados de la vida. Más allá del ámbito escolar, la revisión internacional da cuenta de programas de intervención familiar hacia la infancia que apuntan de modo general a la disminución de riesgos futuros. Convertir a un Enrique en un Zezé no es imposible, sólo se necesita amor para salir del laberinto.


BIBLIOGRAFIA
Ciudad de Dios. Meirelles, Fernando, Lund, Kátia. FilmAffinity, 2002. Filme.

Crooks, Valorie. Family caregivers’ ideal expectations of Canada’s Compassionate Care Benefit. 2° ed. Vol. 20. Canadá: Wiley ,2012. 172-180. Impreso.

Cyrulnik, Boris. Los patitos feos: La resiliencia.Una infancia infeliz no determina la vida. 1° ed. España: Penguin Random House, 2013. Página 8

De Mézerville, Gastón. Ejes de salud mental. Los procesos de autoestima, dar y recibir afecto y adaptación al estrés. 1° ed. México: Trillas, 2004. Página 25 Impreso.

De Vasconcelos, José Mauro. Mi planta de naranja-lima. 3° ed. Vol. 1. Argentina: El ateneo, 2002. Página 28 Impreso.

Gastó-Ferrer, Cristóbal. Trastornos Afectivos: Ansiedad y depresión.. 3° ed. Barcelona: Masson, 1999. 100-105. Impreso.

Hernández, Lilian. "Infancia sin valores, origen de muchos delincuentes: Conafe." Excelsior [Ciudad de México] 05 2013, ed., Nacional sec.: Páginas 5-6. Impreso.

Linares, Juan Luis. Identidad y narrativa; la terapia familiar en la práctica clínica. 1° ed. Barcelona: Paidos, 1996. Impreso.

Richard, Patricia. Personalidad de un delincuente habitual de hurto y robo. 5° ed. Vol. 5. Santiago: Anales de la facultad de ciencias jurídicas y sociales. Universidad de Chile, 1966. Páginas 13-15. Impreso

Reynolds, Arthur. "Early Childhood to Young Adulthood: An Introduction to the Special Issue." US National Library of Medicine National Institutes of Health Search database. NCBI, 03 2010. Web. 07 2016. <http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3710464/>.


Werner- Wilson, Ray J.. Adolescent and parent perception of media influence on adolescent sexuality. 1° ed. Boston: Adolescence, 2004. Páginas 303-313. Impreso.

Ensayo académico de Catalina Astroza (IVº Dif. 2016)

S.S.C.C. 
Catalina Astroza Navarro                                                                                                                      
IV ° Diferenciado                                                                                                
8 de Julio de 2016                                                                                                             
Carolina Campos

La Identidad Latinoamericana a partir de la polarización mundial

Es común que en el desarrollo de un curso que tenga dentro de sus contenidos el estudio de la historia, se presenten las siguientes interrogantes: ¿Qué hecho nos representa como sociedad?, ¿qué acontecimiento se considera, como el más importante de nuestra historia? Las respuestas a estas interrogantes nos ayudan a dilucidar la identidad común de un grupo  determinado de personas pero, ¿cómo se logra discriminar una idea sobre otra? En la individualidad personal las respuestas varían y no se espera que estas se repitan, en el caso de ser así estas no logran representar más que un ínfimo porcentaje del total. Es por esto que llama la atención que a la hora de encontrar respuesta a estas interrogantes, esta se repita en la sociedad chilena y también en el resto de Latinoamérica la cual tiene relación con los “Regímenes Autoritarios” acontecidos durante las décadas de los 70’ y 80’.

Este ensayo pretende entregar una mirada de cómo los conflictos políticos de la segunda mitad del siglo XX influyeron en la construcción de la identidad latinoamericana y cómo este periodo de la historia se ve  plasmado en la literatura. Para esto, explicaremos el proceso que llevó a la instalación de dictaduras en el cono sur de América, relacionándolos con temas como el “marxismo” y la violación sistemática de los DD.HH expuestas en las obras “Tengo miedo, torero” del autor chileno Pedro Lemebel y “A veinte años, Luz” de la escritora argentina Elsa Osorio.

El mundo bajo dos miradas
Con las potencias del Eje (Alemania, Japón, Italia) derrotadas y una Europa sumida en los estragos una guerra, considerada la más sangrienta en la historia de la humanidad con una estimación de setenta y dos millones de pérdidas humanas, se da paso a una nueva etapa que enfrentara a los dos grandes ganadores de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética, en un periodo conocido como “Guerra Fría”.

La “Guerra Fría” es la oposición entre dos ideologías, el capitalismo representado por EE.UU y el comunismo liderado por la URSS, cada uno de estos buscará aumentar su  influencia política, económica e ideológica en distintas áreas geográficas del planeta. En el caso de los EE.UU la estrategia  para atraer a países a su zona de influencia capitalista fue el factor económico, a través de la entrega de préstamos y asesorías financieras que permitiera el desarrollo y recuperación de las naciones que buscaba captar.

Para el desarrollo de la tesis planteada al principio de este ensayo es preciso entender el contexto político, económico y social en que se encontraba América Latina durante la segunda mitad del siglo XX, qué ideales fueron tomando fuerza y cuál fue la respuesta por parte del bloque norteamericano ante los distintos levantamientos sociales.

Factor Cuba
El triunfo de la Revolución Cubana de 1959 liderada por Fidel Castro y Ernesto Guevara, significo un duro golpe para la supremacía estadounidense en el continente americano (Ortiz, 1996), Cuba se convertía así en primer país latinoamericano en alinearse con la Unión Soviética, adoptando así, el modelo político, económico e ideológico soviético, fundamentado en la filosofía de Karl Marx y principios de Vladimir Lenin, la cual suponía  una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

La revolución tendría grandes efectos políticos e ideológicos en los distintos partidos latinoamericanos de izquierda que veían en las ideas del marxismo leninismo la manera de transformar la realidad social de sus respectivos países ya sea mediante la vía armada o democrática (Ortiz, 1996), así queda demostrado en la obra de Pedro Lemebel “Tengo miedo, torero” donde Carlos le menciona a “La Loca del Frente” como son los cumpleaños en Cuba: “¿Sabes que a los niños en Cuba les celebran el cumpleaños a todos juntos?[…] Te hablo de lo bonito que es[…] No importa si nacieron hoy o mañana… no hay injusticias y ninguno llora porque su vecino tiene un cumpleaños mejor.” (Lemebel, 57). En este fragmento se aprecia la admiración por parte de Carlos hacia el modelo social cubano que busca erradicar la desigualdad entre pares propiciando la igualdad, uno de los ideales principales del marxismo, sumándose a lo anterior muchos quienes conformaban estos partidos de izquierdas sentían una profunda admiración por la figura de Fidel Castro y Ernesto Guevara como es apreciable en el siguiente fragmento de la novela del escritor chileno: “¿Tú crees que me creo héroe? Algo así, tal vez no como O’Higgins o Prat pero si como el Che Guevara., pero yo estoy muy lejos de esa enorme figura” (Lemebel, 138).

American answer
John F. Kennedy a fin de evitar que el resto de América Latina siguiera el ejemplo de la revolución, propuso un programa de ayuda económica y social para los países del cono sur llamado Alianza para el Progreso, este plan tenía como propósito mejorar las condiciones sanitarias, ampliar el acceso a la educación y vivienda, controlar la inflación e incrementar la productividad agraria mediante una reforma agraria. (Alianza para el Progreso, 1961). Sin embargo, la llegada al poder de gobiernos con tendencia socialista como el de Salvador Allende en Chile, Juan Domingo Perón en Argentina, Federico Chávez en Paraguay, Joao Goulart en Brasil, entre otros, representó un aviso de alerta para el gobierno estadounidense. Frente a esta nueva amenaza EE.UU entendió que las democracias occidentales ya no solo se encontraban amenazadas por un enemigo externo como la URSS, sino también por una interno representados por los partidos y organizaciones de izquierda (Tapia, 1980), es debido a esto que el país del Norte desarrollo la Doctrina de Seguridad Nacional  que consistía en el desarrollo de técnicas de lucha anti guerrillas, infiltración, técnicas de interrogatorios, torturas y ejecución (Tapia, 1980), la cual fue llevada a cabo por la Escuela de las Américas lugar de preparación de cientos de militares latinoamericanos (Gill, 2005), que tiempo después serían los artífices de los levantamientos militares en Latinoamérica, dictaduras como las de Augusto Pinochet, Rafael Videla, Leopoldo Galtieri fueron propiciados y apoyadas con el beneplácito de EE.UU para frenar al comunismo en Hispanoamérica: “¿Qué pensaban esos marxistas, que el Ejercito se iba aquedar de brazos cruzados viendo como transformaban el país en una fonda de patipelados revoltosos?, ¿Que se creía Allende y sus secuaces, que a él le iba a temblar la mano para iniciar el asalto?” (Lemebel, 134), “Me dice que a este país lo están destruyendo las ideologías foráneas, y que esto es una guerra, y ellos van a poner orden, los van agarrar a todos estos subversivos, comunistas, asesinos, terroristas uno por uno […] hasta que caigan todos, van a limpiar este país de esa carroña” (Osorio, 44) a partir de estos fragmentos queda claro la relación entra la instauración de Juntas militares y la necesidad de erradicar el comunismo en el cono Sur.

De ahí en más lo que vendría sería una sistemática violación a los Derechos Humanos que no solo observaron a nivel civil con la supresión del Estado de Derecho, sino también con los crímenes de Lesa Humanidad, con miles de torturados, asesinados y detenidos desaparecidos: “Cooperativa informa: La agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos convoca a una velatón frente a la Vicaria de la Solidaridad. Este acto tiene como objetivo exigir justicia por los atropellos cometidos en Derechos Humanos” (Lemebel, 119), “El sargento Pitiotti había pensado comunicar el enfrentamiento en la plaza en el que se dio por abatida a una subversiva […] pero pronto lo descarto, no sería conveniente arriesgarse a que la familia pidiera el cuerpo e hicieran una autopsia, aunque tampoco habría problemas, le habían destrozado el vientre a balazos” (Osorio, 325) en estos ejemplos se advierte en primer lugar el llamado de justicia y en segunda instancia los métodos utilizados por los militares a la hora de asesinar o hacer desaparecer a los opositores al Régimen: “Cooperativa está llamando: Disturbios de consideración se registran en el Pedagógico .El saldo: Una veintena de estudiantes heridos y muchos detenidos por fuerzas especiales de Carabineros. Estos últimos pasaron a la Fiscalía Militar.” (Lemebel 54). En este fragmento se logra distinguir una clara supresión de las libertades públicas, como el derecho a reunión, en este caso en el Pedagógico además se apreciar una clara represión por parte de las fuerzas públicas de seguridad.

Cuando la dictadura es un hecho, la rebelión es un derecho. (I. Stalin)
Grupos como el MIR o el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Chile, APRA en Perú, la FARC en Colombia, Tupamaro en Uruguay (Chiape, 2012), entre otros, que nacieron bajo los ideales de la Revolución Cubana, son las organizaciones que tomaron mayor preponderancia durante las Dictaduras debido a su rol de resistencia, la cual fue llevada a través de la vía armada.Sergio Campos: El autodenominado Frente Patriótico Manuel Rodríguez se adjudicó el corte de energía que dejo sin luz a la Región Metropolitana. […] Cooperativa informa: […] en el allanamiento efectuado hoy en varias poblaciones, se han incautado armas de pesado calibre y numeroso material impreso llamando a la rebelión, perteneciente al llamado Frente Patriótico Manuel Rodríguez” (Lemebel, 27 y 136) en ambos ejemplos se advierte algunas de las técnicas que fueron utilizadas por estas agrupaciones tales como la posesión de armas y el sabotaje.

Una identidad dolorosa
A raíz de todo lo expuesto anteriormente concluimos que el proceso de instauración de Dictaduras Militares que se llevó a cabo en Latinoamérica, producto de la competencia ideológica y política entre dos países, cuyo objetico era demostrar quien tenía más poder, no fue un hecho aislado sino que ocurrió de manera transversal en América Latina dejando así, una huella que aún no ha podido ser superada por  los habitantes de este lado del mundo debido a lo violento de su curso “Estos desgraciados apalean, torturan y hasta matan gente con el consentimiento del tirano y nadie hace nada. (Lemebel, 156)”, en  el cual se llevaron a cabo transformaciones en ámbitos políticos, administrativos, económicos, sociales y culturales de manera abrupta y en donde aún existe un sentimiento de impunidad hacia las personas que cometieron estos crímenes.  Todas estas vivencias son recogidas por distintos escritores o autores, dando origen así a un nuevo tópico dentro de la literatura Hispanoamericana bajo el nombre de “Dictadores Latinoamericanos” 



 Bibliografía
Alianza para el Progreso. Alianza para el Progreso: Documentos básicos. Punta del Este, Uruguay: Alianza para el Progreso, 1961   http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-94594.html
Chiape, Luciana. Movimientos Guerrilleros de América Latina, 2012   http://guerrillas-latinoamericanas.blogspot.cl/2012/08/movimientos-guerrilleros-en-america.html
Gill, Lesley. Escuela de las Américas: Entrenamiento militar, violencia política e        impunidad en las Américas. EE.UU: Escafandra, 2005 http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-94598.html
Lemebel, Pedro. Tengo miedo, torero. Santiago, Chile: Anagrama, 2001
Osorio, Elsa. A veinte años, Luz. Buenos Aires, Argentina: Alba Editorial, 1998
Ortiz, Claudio. Al encuentro de la ilusión: Aspectos de la influencia de la Revolución Cubana en el Partido Socialista chileno 1959-1964. Santiago, Chile: Colección Biblioteca Nacional de Chile, 1996   http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-94604.html
Tapia, Jorge. La Doctrina de Seguridad Nacional en el Cono Sur: El terrorismo de Estado. México D.F, México: Nueva Imagen, 1980   http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-94597.html