sábado, 18 de junio de 2016

Queridos lingüísticos, comparto con ustedes el ensayo de ejemplo pero tengan en consideración que está INCOMPLETO.

Universidad Alberto Hurtado
Pedagogía en Lenguaje y Comunicación
Seminario de Poéticas de Ruptura
Prof. Ana María Baeza
Carolina Campos

“El lugar sin límites” y el conflicto entre masculino y femenino

En este ensayo abordaremos un tema que ha sido objeto de estudio en estos últimos tiempos, es decir, nos referimos a la mujer, a su rol como sujeto dentro de la sociedad; veremos cómo universalmente es tratada como una figura subordinada. Sin embrago enfatizaremos, contrastándola con la figura masculina, basándonos en el rol que debe y cumple el sujeto masculino dentro de la sociedad, ¿Qué sucede cuando un hombre se comporta atentando contra su masculinidad, y se asemeja más a lo femenino? Para contestar esta interrogante es que nos basaremos en Simone de Beauvoir, “El segundo sexo”, argumentando con los postulados de esta autora, respondiendo qué significa una mujer subordinada, y como Beauvoir plantea un concepto nuevo dentro del rol que juegan en la construcción de género. Para ver lo masculino tomaremos al autor Robert Connell y su texto “La organización social de la masculinidad”. Una vez visto todo el material conceptual, es que lo veremos aplicado a una obra literaria en particular: “El lugar sin limites” de José Donoso. Para entender bien todo lo que en este escrito se plantea, junto con los dos autores anteriormente nombrados, es que lo complementaremos con los postulados de Sigmund Freud, sobre el deseo, las fantasías entre otros. 
Primero que todo, Simone de B. nos habla de lo femenino y lo masculino como dos conceptos que se anteponen, dos elementos que reflejan a la mujer y al hombre en posiciones diferentes y jerarquizadas, es decir, lo femenino esta siempre subordinado a lo masculino, puesto que la mujer siempre ha sido considerada como el otro, como lo particular, como el subordinado y sometido hacia algo superior, que es precisamente lo masculino. En el texto de Beauvoir, se desarrolla la noción de lo masculino en directa relación al hombre el cual es lo universal, absoluto; si la mujer es el Otro, el hombre es el Uno. Es aquí donde encontramos un concepto muy utilizado por esta autora, el que corresponde a la Otredad para referirse principalmente a las mujeres, tomando en cuenta que la mujer es considerada como lo otro en oposición a lo Uno que es el hombre, (absoluto, esencial y universal). “La mujer se determina y se diferencia con relación al hombre, y no este con relación a ella; la mujer es lo inesencial frente a lo esencial. El es el Sujeto, él es lo Absoluto; ella es el Otro.” (Beauvoir 4)
Esta otredad se explica por la subordinación de la mujer hacia el hombre, es decir, como ella es considerada el otro, esta subordinada a lo absoluto. Uno de los principales argumentos que esta autora entrega para entender estas definiciones de otredad, y universalidad del hombre es que biológicamente se cree que la mujer es subordinada por el hecho de tener ovarios y útero, en donde la mujer cumple la función de recibir los espermios que el hombre entrega, por lo tanto ella biológicamente tiene que esperar a que el hombre deposite a su parecer y satisfacción. De esta base nació la construcción de género y su correspondiente subordinación.
Otro argumento que ella utiliza para definir el concepto de otredad, es que el hombre cuando se refiere a si mismo no lo hace diciendo que es un hombre porque él ya lo sabe pues tiene internalizado que es absoluto, que es el Uno, por lo tanto no necesita hacer hincapié en esta diferencia. En cambio, la mujer cuando se refiere a sí misma lo hace diciendo redundando en que ella es mujer, pero no puede evitarlo pues tiene la necesidad de decirlo, de marcarlo.
Según lo que hemos definido hasta ahora la trascendencia corresponde a lo que trasciende, a lo que es universal, que relacionándolo con el texto de Simone de B. corresponde a lo masculino, es decir al hombre, porque es este el Absoluto, el Uno y el universal que trasciende en el tiempo y en lo público.
Por otro lado la inmanencia corresponde netamente a lo femenino, puesto que se define como lo opuesto a o exterior, por lo tanto es interior, se desenvuelve en lo privado, al igual en donde se clasifica a la mujer, que ella se tiene que desenvolver en la casa, en lo privado, porque allí esta su lugar, porque como es el otro, y biológicamente esta hecha para esperar y ser subordinada al hombre, el hogar y la crianza es su primordial función. Es por esto que el término filosófico de inmanencia se puede relacionar con el concepto de femenino y otredad, y que es lo que principalmente apunta esta autora que no hay nada biológico que determine esta subordinación, y si el hombre es considerado como lo universal y lo absoluto es porque mal interpretaron los ciclos biológicos de la mujer en beneficio de él, y tan solo es una construcción de género tan arraigado culturalmente que es algo difícil de extraer del inconsciente colectivo, ya que hasta el día de hoy tales conceptos como inmanencia y trascendencia se siguen relacionando a lo femenino y masculino respectivamente, al hombre como lo universal y a la mujer como el otro, particular y privado, de lo cual solo se puede explicar que es una concepción errada para definir tan binariamente lo que es femenino y masculino.   

Bibliografía
-          Beauvoir, Simone. “El segundo sexo”. Séptima edición. Trad, Juan García Puente. Buenos Aires, Argentina: Debolsillo, 2013.
-          Connell, Robert. “La organización social de la masculinidad”. Madrid, España: Morata, 1997.
-          Donoso, José. “El lugar sin límites”. México, México, D.F: Editorial Joaquín Mortiz, 1966.
-          Freud Sigmund. “Obras Completas” Volumen 9: El delirio y los sueños en la Gradiva de W. Jensen y otras obras. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu, 1982.   



  

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